La torre de espaguetis: cuando la creatividad se encuentra con las normas del juego

Para trabajar la habilidad de trabajo en equipo una de las dinámicas más utilizadas, y nosotros no podíamos ser menos,es: el Marshmallow Challenge, o como lo llamamos nosotros, la Torre de Espaguetis. Pocas actividades consiguen que un grupo pase, en apenas veinte minutos, de la risa a la tensión y de ahí a la celebración o al colapso literal de su propio trabajo.

La idea de partida

El reto es tan simple de explicar como difícil de resolver bien: cada equipo recibe exactamente 20 espaguetis secos, un metro de cordel, un metro de cinta adhesiva, unas tijeras y una nube de golosina, y tiene 20 minutos para construir la torre más alta posible, rematada obligatoriamente por la nube en la parte superior.

Esta dinámica es un clásico mundial, popularizado en una charla TED de 2010 y utilizado por empresas como Google o Microsoft para entrenar equipos. Y el motivo por el que se sigue usando después de tantos años es un dato que solemos compartir al principio de la sesión, porque genera bastante sorpresa: en los estudios realizados con miles de equipos, quienes peor resultado obtienen no son los estudiantes ni los niños de preescolar, sino los directivos y ejecutivos, precisamente por sobreplanificar y dejar la prueba de la nube para el final. Los niños, en cambio, que no se lo piensan tanto y prueban desde el principio, suelen construir torres más altas y estables que muchos adultos con formación técnica.

Cómo se desarrolla esta dinámica

Tras un sorteo aleatorio de equipos de tres o cuatro personas —para evitar que se junten siempre los mismos y simular la realidad de un equipo de trabajo real, donde no siempre eliges con quién trabajas—, cada grupo recibe su kit de materiales y se enfrenta al cronómetro. Las reglas son claras: la torre debe sostenerse sola, sin apoyarse en nada externo, y la nube tiene que quedar intacta en la parte más alta cuando se acabe el tiempo.

Durante la construcción se observan fases muy reconocibles: los primeros minutos de orientación y discusión de ideas, un tramo de construcción intensiva donde la estructura va ganando altura, y los últimos minutos, casi siempre los más tensos, en los que hay que colocar la nube y comprobar si la torre aguanta. Es en ese momento final donde se ve con claridad quién probó su estructura con peso desde el principio y quién se lo jugó todo a una única carta al final.

Terminado el desafío, medimos cada torre y dedicamos un buen rato al debriefing: cómo se organizaron como equipo, si surgió un liderazgo natural, cómo gestionaron el tiempo y qué harían diferente si tuvieran otros 20 minutos. Casi siempre la respuesta más repetida es la misma: «deberíamos haber probado la nube antes».

Por qué esta dinámica funciona

Lo que hace tan potente esta dinámica es que enseña, sin necesidad de dar ninguna charla, una lección que en el mundo profesional cuesta mucho interiorizar: probar pronto y fallar barato es mejor que planificar en exceso y descubrir el problema demasiado tarde. Aquí, el fracaso de una torre que se cae en el último segundo no se vive como un castigo, sino como el aprendizaje más valioso de toda la sesión, y eso cambia radicalmente cómo el alumnado se relaciona con el error.

Tengo una anécdota de esta dinámica que resume muy bien de qué va realmente el reto. La hice, en el módulo de FOL con un grupo de Ciclo Medio de Soldadura , y a mitad de la construcción varios alumnos me preguntaron si podían anclar tirantes desde el techo para sujetar la torre. Les dije que no, que la condición era clara: la torre tenía que sostenerse sola, apoyada en la mesa. Pues bien, terminado el tiempo, ese equipo había colgado literalmente su torre del techo con hilos, dejándola suspendida en el aire en lugar de construirla desde abajo. Su torre no fue válida, claro, pero el momento se convirtió en una de las mejores conversaciones del debriefing: habían encontrado una solución creativa e ingeniosa… para un problema que no era el que se les había planteado. Es un ejemplo perfecto de algo que pasa constantemente en el mundo profesional: es fácil ser muy creativo resolviendo el reto equivocado si no se tienen claras las restricciones reales del proyecto.

Esa mezcla de aprendizaje técnico, gestión de equipo y una buena dosis de humor es lo que convierte esta sesión en una de las favoritas del alumnado, curso tras curso.


Aquí abajo tenéis la ficha técnica completa de la sesión, con el marco teórico de los roles de equipo, la temporalización exacta de las cuatro fases y la guía completa de debriefing, y la presentación para facilitar la explicación de la dinámica en clase. Os leo si la habéis llevado a cabo en vuestro aula.

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