Plan de acción tutorial: trabajamos las Soft skills

Cuando pensamos en la Formación Profesional, solemos poner el foco en lo técnico: la normativa mercantil, los asientos contables, la gestión documental (en mi caso) o cualquier otra hard skill de la familia profesional en la que estés pensando… Todo eso es, sin duda, el corazón de nuestros ciclos. Pero hay algo que las empresas repiten una y otra vez cuando hablamos con ellas: lo técnico se enseña, lo humano se entrena. Y ahí es donde entra este proyecto.

¿Por qué un proyecto de soft skills en tutoría?

La hora de tutoría es, muchas veces, un espacio infrautilizado: se convierte en gestión de incidencias, avisos administrativos o «tiempo muerto» entre módulos. Como jefa de estudios adjunta de FP tenía claro que este tiempo teníamos que darle la vuelta y convertirla en un itinerario formativo real, con la misma intencionalidad pedagógica que cualquier otro módulo profesional, y que tenía que ser de utilidad para el alumnado, que tanto en grado medio como en grado básico, tiene que adquirir unas competencias personales básicas, que formarán parte de su bagage profesional, tanto o más, que los conocimientos técnicos que adquiera.

El motivo es sencillo: cuando el alumnado de FP sale a hacer la FEOE o se incorpora a su primer empleo, lo que marca la diferencia entre un buen profesional y uno excelente rara vez es el conocimiento técnico puro. Es la capacidad de:

  • Comunicarse con claridad y asertividad, tanto con compañeros como con clientes.
  • Trabajar en equipo de verdad, no solo «estar» en un equipo.
  • Gestionar la frustración, la crítica y el error como parte del aprendizaje.
  • Conocerse a uno mismo: sus puntos fuertes, sus límites, su forma de reaccionar bajo presión.
  • Adaptarse a entornos cambiantes, algo que en el mundo laboral actual ya no es una opción, es la norma.

Estas son las competencias transversales que las empresas de nuestro entorno nos piden constantemente, y que rara vez tienen un espacio curricular propio. La tutoría es ese espacio.

¿En qué consiste el proyecto?

Se trata de un itinerario estructurado a lo largo del curso, organizado en varios bloques temáticos que se van construyendo unos sobre otros:

  1. Autoconocimiento: ¿quién soy, cómo actúo, qué me mueve?
  2. Comunicación: escucha activa, feedback, comunicación no verbal, gestión de conflictos.
  3. Trabajo en equipo: roles, cooperación, toma de decisiones compartidas.
  4. Pensamiento crítico: análisis de la información, toma de decisiones razonada, cuestionamiento de prejuicios y estereotipos, resolución de problemas.

Cada sesión se ha diseñado como una dinámica completa y autónoma, con objetivos claros, materiales concretos y tiempos definidos, pensada para que el alumnado no solo «haga la actividad», sino que sea consciente de su propio progreso.

Un proyecto diseñado desde jefatura de estudios, construido en equipo

Como jefa de estudios, una de mis responsabilidades es dar coherencia y sentido pedagógico a la acción tutorial de todos los ciclos del centro. Por eso soy yo quien diseña y marca la estructura de las sesiones de tutoría: los bloques temáticos, la progresión a lo largo del curso, los objetivos de cada dinámica y los criterios de evaluación.

Pero este proyecto no se sostiene en solitario. Coordino un equipo de seis tutores y tutoras de Grado Medio y Grado Básico, de las familias de Administrativo y de Mantenimiento, que son quienes llevan estas dinámicas al aula semana a semana. Ellos son el termómetro real del proyecto: quienes detectan qué funciona, qué necesita ajustarse y qué matices requiere cada grupo según su ciclo, su edad o su perfil. El diseño se marca desde Jefatura de Estudios, pero el proyecto se afina y se enriquece con lo que el equipo trae de vuelta del aula.

Cada semana nos reunimos los seis tutores y tutoras junto con jefatura de estudios: ponemos en común cómo ha ido la sesión de la semana anterior, qué ha funcionado y qué no en cada grupo, y a partir de ahí programamos y proyectamos la siguiente sesión. Ese espacio semanal es, en realidad, el verdadero motor del proyecto: es donde el diseño inicial se contrasta con la realidad del aula y se ajusta antes de volver a ponerse en práctica.

Todas las dinámicas que iré compartiendo aquí no son fichas descargadas de internet ni adaptaciones genéricas: son actividades diseñadas, coordinadas y puestas en práctica de forma conjunta con este equipo, curso tras curso. Algunas funcionaron a la primera, otras las tuvimos que rehacer por completo. Ese proceso de prueba, ajuste y mejora colectiva forma parte también de lo que quiero compartir.

Mi idea es ir publicando aquí, poco a poco, cada una de estas dinámicas: el contexto en el que surgió, cómo se desarrolla paso a paso, qué materiales necesita y qué aprendizajes nos dejó llevarla al aula. El objetivo es que cualquier docente de FP —tutor, tutora o miembro de un equipo docente— pueda coger la idea, adaptarla a su grupo y ponerla en marcha sin partir de cero.

Porque si algo tenemos claro, como equipo, después de este proyecto es que las competencias técnicas abren la puerta del trabajo, pero son las competencias personales las que hacen que ese trabajo se sostenga en el tiempo. Y esa es una responsabilidad que, como docentes, no podemos dejar fuera del aula.


Dinámicas para las tutorías

Comunicación
Trabajo en equipo
  • La torre de espaguetis
  • La Nasa
  • Cuerdas entrelazadas