La Ventana de Johari: descubriendo el área ciega

Seguimos con el bloque de autoconocimiento y, después de «El Escudo Personal», damos un paso más: si en la primera sesión el alumnado reflexionaba sobre sí mismo de forma individual, en esta segunda dinámica introducimos un elemento que cambia por completo la perspectiva: la mirada de los demás.

La idea de partida

La Ventana de Johari es un modelo creado en 1955 por los psicólogos Joseph Luft y Harry Ingham, y sigue siendo, más de setenta años después, una de las herramientas más potentes para trabajar el autoconocimiento en contextos de equipo. Su planteamiento es sencillo pero revelador: cruza lo que uno sabe de sí mismo con lo que saben los demás, y de ahí surgen cuatro áreas.

  • 🪟 Área abierta — lo que yo sé de mí y los demás también saben.
  • 🕶️ Área ciega — lo que yo no sé de mí, pero los demás sí ven.
  • 🔒 Área oculta — lo que yo sé de mí, pero no comparto con los demás.
  • Área desconocida — lo que ni yo ni los demás conocemos todavía: el potencial por descubrir.

La pregunta que lanzamos a la clase para arrancar la sesión suele ser algo así: «¿Y si vuestros compañeros de prácticas describieran algo muy diferente de vosotros mismos a lo que vosotros diríais en una entrevista?». Esa idea, la de que otros pueden ver en nosotros cosas que nosotros no vemos, es el motor de toda la dinámica.

Qué trabajamos con esta dinámica

La sesión combina reflexión individual con feedback grupal, y avanza en varias fases:

Cada alumno parte de un listado de características personales y profesionales, y selecciona las que cree que le definen. A partir de ahí, en grupos pequeños, se abre una ronda de feedback rotatorio: cada persona comparte brevemente por qué ha elegido esas características, y el resto del grupo le devuelve qué rasgos ve en ella, siempre con ejemplos concretos y observables.

Ese cruce de información —lo que yo digo de mí y lo que el grupo confirma o añade— es lo que permite a cada alumno completar su propia ventana: qué coincide (área abierta), qué le sorprende porque no lo había identificado (área ciega) y qué decide compartir de forma voluntaria (área oculta).

Antes de empezar, dejamos muy claras las normas de seguridad del grupo: el feedback se da en primera persona («yo he notado…»), nunca en juicios generales («tú siempre…»), y todo lo que se comparte en la sesión se queda en la sesión.

Por qué esta dinámica funciona

Lo más interesante de esta sesión no es tanto el modelo teórico como el momento en el que un alumno descubre, con sorpresa, una fortaleza que no sabía que tenía porque nunca nadie se la había verbalizado. Ese «no sabía que se me viera así» es, para nosotros, la señal de que la dinámica ha funcionado.

También trabajamos con esto una competencia que en el mundo laboral es clave y que casi nunca se entrena de forma explícita: saber dar y recibir feedback. No es solo autoconocimiento, es aprender una forma de comunicarse que luego van a necesitar en cualquier equipo de trabajo.

Y hay una conexión directa con la sesión anterior: retomamos el Escudo Personal y comparamos si las fortalezas que cada uno se atribuyó coinciden con lo que el grupo confirma. Esa comparación, hecha en voz alta, suele generar algunas de las reflexiones más honestas de todo el bloque.


Aquí abajo tenéis la ficha técnica completa de la sesión, con el listado de características, la temporalización por fases, las plantillas y las soluciones ante las dificultades más habituales (grupos con poca confianza, feedback demasiado genérico, comentarios poco constructivos…).

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