Esta es una dinámica pensada para los primeros días de tutoría, ya sea con grupos que se conocen de cursos anteriores y llevan meses separados por las vacaciones de verano, o con grupos de primero, recién formados que están empezando a conocerse. En ambos casos, el inicio de curso pide un espacio para reconectar o para presentarse, y esta actividad se adapta bien a los dos escenarios.
Idea previa
¿Cuánta información necesitamos realmente para conocer a alguien? La respuesta cambia según el punto de partida del grupo. No es lo mismo formar una primera impresión de un desconocido que revisar los supuestos que ya tenemos sobre alguien con quien llevamos un curso entero. Por eso, aunque la dinámica de «tres verdades y una mentira» es la misma, pero varían su enfoque en función de su aplicación pedagógica si es en 1º o en 2º curso.
Qué trabajamos
- Autopresentación e identidad: qué elegimos mostrar de nosotros mismos.
- Comunicación no verbal: gestos, tono y seguridad como indicadores de veracidad.
- Sesgos en la formación de impresiones: cómo construimos supuestos con información incompleta.
- En 2º, además: pensamiento crítico y fiabilidad de la información, conectando con lo que consumimos en redes sociales.
Desarrollo
En 1º, grupo que no se conoce. La dinámica cumple su función clásica de romper el hielo. Cada alumno/a prepara individualmente (2-3 minutos) cuatro afirmaciones personales —una afición, un dato familiar, una anécdota, una habilidad especial—, tres verdaderas y una falsa. Es clave que sean datos de identidad y no del verano: el grupo no tiene ninguna referencia previa para contrastar experiencias recientes. Tras la ronda de turnos, se abre un debate sobre qué pistas ayudaron a acertar, enlazando con las normas de convivencia del grupo que se va a formar.
En 2º, grupo que ya se conoce. Aquí el reto es distinto: como ya se conocen de 1º, conviene evitar que resulte infantil o repetitiva. La clave está en centrar las afirmaciones en el verano (tres verdaderas, una falsa sobre lo vivido en vacaciones) y usar el resultado como puente hacia el pensamiento crítico: si nos cuesta detectar una mentira sencilla cara a cara con alguien que conocemos, ¿qué ocurre con la información anónima que consumimos a diario en redes sociales?
En la siguiente tabla resumo de forma comparativa ambas dinámicas, en función del curso al que vaya enfocado.
| 1º (no se conocen) | 2º (ya se conocen) | |
| Función | Romper el hielo real | Cuestionar supuestos ya formados |
| Contenido de las frases | Datos personales / identidad | Experiencias recientes (verano) |
| Riesgo a evitar | Que la mentira sea vergonzosa o exponga de más | Que resulte infantil sin capa analítica |
| Cierre | Enlazar con normas de convivencia del grupo | Enlazar con pensamiento crítico / fiabilidad de info |
Reflexión
En ambos casos, la pregunta final no es solo «¿acertaste?», sino «¿en qué te fijaste?». Esa es la verdadera competencia que se entrena: la capacidad de escuchar a los demás, leer señales, cuestionar supuestos y no quedarse con la primera impresión. Adaptar el mismo recurso a dos momentos distintos del itinerario formativo demuestra que una dinámica sencilla puede tener recorrido pedagógico si se ajusta con intención al grupo que tenemos delante.
Os dejo por aquí la ficha técnica, por si queréis replicarla en clase, con todo lo necesario para aplicarlo en esa primera tutoría

